Guía rápida de Medellín
Hace diez años el dolor era muy grande. A Medellín, la segunda ciudad de Colombia —algo así como Chicago en Estados Unidos—, sólo se la podía visitar si se extremaban al máximo las precauciones. Pero esa nube negra que se cernía sobre la que fue alguna vez la ciudad más violenta del mundo ha desaparecido por completo.
Publicado en la revista Travesías
Hace diez años el dolor era muy grande. A Medellín, la segunda ciudad de Colombia —algo así como Chicago en Estados Unidos—, sólo se la podía visitar si se extremaban al máximo las precauciones. El fantasma de la violencia que desató el narcotráfico todavía se percibía en las esquinas y en los ojos de sus habitantes. Una década de transformación, que llegó a su clímax con el mandato de un alcalde, matemático de profesión, que en las elecciones de hace cuatro años desbancó a los políticos tradicionales, fue necesaria para que el milagro se cumpliera. Sergio Fajardo, hombre que no conoce de corbatas, impulsó el cambio a través de obras de infraestructura como megabibliotecas emplazadas en barrios populares, largas calles peatonales en pleno centro, edificios históricos restaurados, y no menos importantes programas de resocialización y reinserción para los antiguos agentes de la violencia que depusieron las armas.
La confianza en la ciudad se restauró y ahora abundan los motivos para que los viajeros no se priven de disfrutar con plenitud de su clima primaveral —el termómetro marca siempre entre 18 y 27 grados centígrados—; de la belleza del valle que la circunda y de la calidez de su gente —preguntar por una dirección, en muchos otros lugares es una penosa experiencia, en Medellín significa ir casi de la mano hasta el sitio buscado acompañado por el lugareño.
La nube negra que se cernía sobre la que fue alguna vez la ciudad más violenta del mundo ha desaparecido por completo. Es hora de bajarse de un avión, recorrer con la ventanilla abierta la carretera que lleva del aeropuerto de Rionegro a la ciudad por entre montañas y casas de campo, y dejar que de un momento a otro resplandezca, allá abajo, el río que cruza la ciudad y se anuncie la promesa de tardes con brisa y caras de una hermosura dañina. Porque, además de todo, Medellín es, por mucho, la ciudad con el promedio de guapura más alto de Colombia.
Más información: http://www.revistatravesias.com/numero-70/guia-rapida/guia-rapida-de-medellin.html



Me parece fenomenal el cambio tan radical que se formó en esta ciudad, puesto que en esta ciudad tan maravillosa con el amor de su gente y el empuge ,la ciudad se volverá una de las más turisticas de toda colombia. Felicidades, que sigan así pensando en la gente y el turismo, que eso es lo que da mas plata en esta ciudad tan importante de colombia…