De una ciudad llamada Lima…

Recuerdos de Lima

 

“Un niño nacido en Lima no conocerá la lluvia por mucho tiempo pero se asombrará cuando vea y sienta llorar al cielo camino a la sierra”, escribe este viajero colombiano al recordar Lima, una ciudad que lo acogió y donde aún conserva muchos amigos.

 

  

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Por  Luis Ángel Cardeño

Colaboración especial

 

Luego de casi tres horas de vuelo, en uno de esos pájaros gigantes de fuselaje ancho, con pantallas de video y sistema de audio para embolatar un poco el tedio que produce ese tiempo en una silla; habiendo cruzado el Guaviare, Caquetá, Putumayo, una puntita del Ecuador y la extensa selva amazónica peruana, así como la llamada Cordillera Blanca –los andes con hielos perpetuos–, de repente expresión muy típica del Perú, te encuentras en Lima, la Ciudad de los Reyes, fundada por Francisco Pizarro hace ya 172.280 días; la intrincada, el rompecabezas urbano…esa ciudad de casi diez millones de habitantes, o así parece, donde cada calle, avenida, o jirón, lleva el nombre de algún prócer, que no tiene que ser ganador  de alguna batalla, la puede haber perdido, pero hizo algo por el Perú, dar la vida, haberla arriesgado o simplemente haber maldecido a los chilenos, esos que en la guerra del pacífico quisieron extender su territorio y quedarse con esta bella ciudad y no pudieron, como lo atestiguan montones de monumentos. Es increíble, surrealista que una parte de la ciudad (Miraflores) se llame “Ciudad Heroica”.

 

Yo que creía eso de que en Medellín, ombligo del mundo, el mejor vividero, la metrópoli, era la única ciudad donde la nomenclatura “normal” de las modernas urbes se trocaba rebelde por nombres… Suba por todo Ayacucho, pase Carabobo, cuando llegue a Palacé, coja a la izquierda, cruce Colombia y suba por Boyacá hasta Junín; a media cuadra está La Playa. No deja de asombrarme esta maravilla que maravilla también a muchos acostumbrados a la bogotana séptima con…, quince con… pero Lima es un buen lugar para que la memoria haga travesuras o para que la enfermedad del alemán ése dispute en un juego hermoso quien será el ganador…Con toda seguridad no será el olvido.

 

Cada pedazo de asfalto que sirva para circular tiene un nombre a lo largo de muchas cuadras, como la Avenida Arequipa o simplemente llamarse por un rato de una forma y cambiar al cruzar la calle. Por favor lléveme a la Avenida La Paz 1395, ¿Por Benavides señor?  ¿Qué cuadra me dijo? La trece, 1395 por Loyola.

 

Esta Lima impresiona y como toda ciudad impresiona por su gente, no hay ciudad sin gente y aquí esta viviendo algo así como el 30% de toda la población del Perú.

 

Se levanta tarde y se acuesta al otro día, es una ciudad que tiene noche; donde las fiestas o rumbas comienzan a las 11:00 p.m. y terminan temprano; donde hay “tonos”, donde se toma cerveza en un solo vaso –por rondas– donde en pocos lugares te venden uno o medio “burro”, la mayoría de las veces es por tragos que dado su costo hay que hacer rendir.

 

Esta Lima sin sumideros en las calles, pues nunca, nunca llueve y lo que llamarían lluvia es  garúa de tango…Cuando ocurre, la radio, o la televisión con formato de radio, anuncia a los conductores que circulen con precaución pues hay agua en las pistas. Un niño nacido en Lima no conocerá la lluvia por mucho tiempo pero se asombrará cuando vea y sienta llorar al cielo camino a la sierra.

 

Esta Lima es poco lisuroza. Las malas palabras que aquí son avalancha allí apenas alcanza un “pucha”, pero hay que reconocer que a uno le suenan muy bueno. Las lisuras son simples: no digas pendejo que es un atrevimiento, cambia mejor “nos jodimos” por quedamos piña y aprende que cuando digan “todavía” significa que “aún no” y si quieres ir derecho prefiere “de frente”. “En antes” es hace un rato y te paso la voz para que sepas que en esta ciudad muchas, pero muchas cosas son “mostro”.

 

La Ciudad de Los Reyes es también la ciudad de los parques y las plazas: verde en medio de la aridez de litoral peruano y de la bruma limeña que permite el regocijo, allí se ven las parejas comiéndose a besos, o simplemente paseando, degustando picarones o churros rellenos de arequipe, anticuchos (esos deliciosos pinchos de corazón de res), o tranquilamente un “sánguche”, deformación extraña de aquella veloz y fácil solución alimenticia atrapada entre dos panes. Por demás, allí también las palomas se deleitan con unos granos de maíz…

 

La inmensa Lima es también la ciudad donde las mujeres, la mayoría, no usan tangas, al menos las brasileras no asoman normalmente su identificación, esa delgada tirilla no parece tener aficionadas. Ya veía extraña esa marca en la parte trasera de aquellas que delata el típico “borde de olla”. Me da la impresión que éstas asocian un poco la prenda a algún jueguito erótico y por lo mismo solo propicia de usar cuando aquél se presente.

 

Novios  son los comprometidos. Los otros, aclaran ellas: solo son enamorados. Buena distinción en un proceso de acercamiento a unas mujeres de hablar dulce y delicado, cálidas y muy amables.

 

Me impresionó Lima y solo puedo decir que volveré a Lima, para que cuando se acerque el regreso y camino nuevamente del Aeropuerto, en una fría madrugada, el conductor de la movilidad (taxi) me diga: “de nuevo a su tierra, España” y pueda responder, sintiéndome más internacional… “pues vamos”.  

 

Definitivamente, Lima es una ciudad elegante, de… Etiqueta Negra.

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