Amsterdam: prohibido aburrirse

Una ciudad joven

 

amsterdam5

 

Por Barbara Ainis

Tomado de travesías.com

 

La noche en la capital holandesa es larga. Y no solamente durante el invierno, a causa de la latitud y de la extensa oscuridad noreuropea. Es una noche larga que además de terminar al amanecer, empieza alrededor de las cinco y media de la tarde, cuando la gente sale de trabajar con ganas de tomarse una cerveza, de cenar y de disfrutar los bares y discotecas de la ciudad.


Sus rostros son de lo más variados: mujeres de ojos rasgados y atractivos jóvenes de piel morena son tan comunes como las emblemáticas chicas de largos cabellos rubios, lo cual muestra que las nuevas generaciones siguen estando orgullosas de la historia multicultural de la ciudad. Pues, repleta de estudiantes de todo el mundo, artistas en busca de inspiración y businessmen en ciernes empleados por las empresas más importantes de Europa (todos ellos protagonistas exigentes de la noche holandesa), Amsterdam es una ciudad joven.


Lo mismo en verano que en invierno, con el sol o bajo la lluvia, sus calles se llenan de gente, música y una prematura, inolvidable y, para quien quiera, interminable vida nocturna que no tiene nada que envidiarle a los más cálidos países latinos.


Seductora y pecaminosa, elegante y acogedora, símbolo de la total libertad cultural y, al mismo tiempo, de educación y respeto, la larga noche de Amsterdam lo único que prohíbe es el aburrimiento.


5:30 PM: EEN PILS

Al caminar por Spuistraat uno se da cuenta de que la gente de Amsterdam no desperdicia el tiempo para entregarse al espíritu nocturno. Con el sol todavía alto en el verano o con los últimos resplandores que tiñen el cielo de un azul eléctrico irreal en el invierno, llegan con sus indefectibles bicicletas un sinnúmero de jóvenes, hombres y mujeres, rumbo a los miles de bares y locales de esta calle, muy central y también muy de moda.


Y el imperativo es uno: een pils o een bier, es decir, una cerveza, servida bien fría y con dos dedos de espuma encima. Claro, hay quien toma cocteles o café, pero sería una lástima renunciar a una deliciosa cerveza holandesa: todo mundo conoce la Heineken (que no está nada mal), pero hay también otras marcas que valen la pena, como Amstel, Grolsch, Oranjeboom, Dommelsch o Bavaria. O, para quien prefiera un sabor más fuerte (y una mayor concentración de alcohol) están las cervezas belgas, como Duvel y Westmalle Triple.

 

En Amsterdam hay bares especializados en cerveza, con una increíble variedad de botellas, marcas y con meseros realmente expertos. En una pequeña bocacalle de Spuistraat se encuentra el Cafe Gollem, el más antiguo de todos los “cafés de cerveza” de Amsterdam: un lugar muy pequeño, decorado según el tema de la bebida, que cuenta con más de 200 marcas en botella y de barril. Justo enfrente hay una tienda muy bonita, Cracked Kettle, que vende hasta 660 marcas de cerveza, en particular de pequeños productores independientes de todo el mundo (y las envía también a todos lados, a través de su sitio http://crackedkettle.nl).

 

Acercándose a la animada plaza Spui se encuentran, pegados uno al otro, varios locales muy bonitos y muy concurridos, como el Luxembourg, un Gran Café muy de moda entre intelectuales y gente elegante, el de Zwart y el Hoppe. Estos últimos son buenos ejemplos de un género muy típico de Amsterdam. Se trata en los dos casos de bruin cafés, es decir, cafés color marrón. Es el tipo de local más antiguo de la ciudad, cuyas paredes, techos y muebles son color café debido a siglos de humo (los más recientes se tiñen así a propósito, ya que a partir del verano de 2008 está prohibido también en Holanda fumar en los locales públicos… al menos tabaco, porque la marihuana pura sí se puede fumar en los coffeeshops).


La atmósfera es muy relajada y, con la ayuda de unas óptimas cervezas, induce al estado, muy holandés, de la gezelligheid. Traducirlo con sociabilidad seria restrictivo. Es una mezcla entre una cálida acogida y una amable informalidad tabernera, que vale la pena experimentar.


7:00 PM: ¿KOROKETTEN O SATAY?

Aquí es normal comer alrededor de las 6 o 6:30 de la tarde y la mayoría de los restaurantes cierran la cocina a las 10 de la noche. Quienes suelan cenar más tarde se acostumbrarán muy pronto: en Amsterdam lo normal es desayunar muy rico bien temprano en la mañana y luego quedarse sin comer prácticamente nada hasta la cena, salvo quizás un sándwich de arenque crudo, cebolla y pepino, muy típico y exquisito (en el puesto Jonk, en la plaza Spui, o en el minúsculo restaurante Dutch Four Vishandel, cerca de la central plaza Dam), o una rebanada de tarta de manzanas con café o capuchino.

 

Lo cierto es que la cocina holandesa no es precisamente la mejor del mundo. Aunque sí hay algunos platillos que merecen ser probados. Para empezar, el delicioso pannenkoek, traducido como pancake pero muy distinto de la variante estadounidense. El pannenkoek holandés es mucho más grande, sutil y elástico, servido en un plato y relleno de distintos ingredientes, salados o dulces. Un lugar muy bonito donde comerlo es el Pancake Bakery, que ofrece una multitud de sabores y variedades.

O por supuesto el queso holandés: quien pueda apreciar un Old Amsterdam no podrá volver a las mediocres imitaciones que venden en cualquier supermercado del resto del mundo.

Otros elementos de la más antigua tradición de la cocina holandesa son las kroketten, croquetas rellenas de ragú de carne, empanizadas y fritas, y el stamppot, carne o salchicha ahumada servida con puré de papas y verduras.


Estos platillos, que se comen en algún bruin café y en tabernas de cocina tradicional, son buenos, pero quizá demasiado pesados para quien luego quiera pasar la noche de un local al otro, escuchando música o incluso bailando. Tal vez convenga mejor explorar los exquisitos restaurantes de cocina contemporánea de la ciudad.

 

Con apenas un año de vida, Envy y Vuong son dos de los más aclamados. El primero, con su diseño minimalista y la extravagante cocina a la vista, ofrece refinados platillos internacionales y delicatessen, acompañados por excelentes vinos, frente al espectáculo de uno de los canales más románticos de la ciudad. El segundo, el Vuong, es la unión entre una cervecería donde se pueden comer platillos franco-vietnamitas —en la planta baja— un íntimo cocktail lounge —en el primer piso— y el club La Perle Noir, inspirado en la sensualidad de Indochina. Está ubicado cerca de la Leidseplein, una de las plazas más de moda en Amsterdam.


Otras opciones interesantes son los restaurantes de cocina indonesa, como Blauw Amsterdam, y de Surinam como Albert Cuyp, herencia del pasado colonial de Holanda.


9:00 PM: DESIGN CAFÉS

Terminando de comer queda perfecto dar un pequeño paseo por las calles iluminadas de Amsterdam, entre los reflejos del agua de los canales, los románticos puentes y las bicicletas que van como balas, igual de noche que de día, despreocupadas de los turistas-peatones que confunden (¡cuidado!) el carril de bicicletas con su banqueta.


Pues al caminar sin rumbo se pueden encontrar lugares muy bonitos donde escuchar buena música, tomar cocteles y esperar que abran los clubs y las discotecas. Algunos de los design cafés de la ciudad son locales estilo lounge supermodernos, otros deliciosamente vintage y otros tantos definitiva e intencionalmente kitsch.

 

El diseño minimalista rige en el bar-restaurante G-spot que, a pesar de su nombre, no se encuentra en la Zona Roja sino en el precioso Jordan, el barrio de los artistas, a lo largo del Prinsengracht, el canal donde está anclado un sinnúmero de extravagantes houseboats.


Al lado de la concurrida Leidseplein se ubica el Lux: paredes de colores, pantallas con películas retro y buena música; es un local de moda, muy concurrido por los jóvenes chic de Amsterdam y por los residentes extranjeros más enterados.

 

Pero el design café más exclusivo de la ciudad habla español (y catalán): el Bar Ça, hermanado con la ciudad catalana, se encuentra en el barrio alternativo y multicultural De Pijp, a unos minutos en tram del centro de la ciudad y, por lo mismo, muy poco concurrido por los turistas. Al lado de la antigua planta de Heineken, hoy convertida en museo (www.heinekenexperience.com), este bar-restaurante con atmósfera y comida españolas, sorprende con sus noches temáticas: de la Mojito Night a la Single Dinner, una cena para solteros que quieren conocer gente nueva, hasta los domingos de jazz en vivo.


12:00 AM HASTA LA MAÑANA: MÚSICA ELECTRÓNICA

Medianoche. En este caso el término es más que adecuado, ya que la noche holandesa, de quien quiera divertirse, a esta hora se encuentra apenas a medio camino. Y lo que queda hasta la madrugada está destinado a la club music y al baile.

 

Amsterdam es una de las capitales mundiales de la música house, tecno y electrónica. Ya no solamente porque el número 1 de los DJs de todo el mundo, el infatigable rubio Armin van Buuren, es holandés, sino también porque aquí se celebra cada año, en octubre, el principal festival de música electrónica del mundo, el Amsterdam Dance Event: cuatro días y cuatro noches de música, con los mejores DJs de Europa y del mundo, que se exhiben en los clubes más a la moda de la ciudad. Los mismos clubes que durante todo el año ofrecen a sus clientes noches espectaculares de música y baile.


Hay de todo, para todos los gustos.

El Paradiso en Leidseplein y el Escape en Rembrandtplein son los dos grandes templos de la club music, cada uno con su estilo. En el Paradiso lo que hay son los conciertos en vivo de rock y world music; en el Escape ponen sobre todo house, techno y en general música electrónica, con eventos en vivo, noches temáticas y ambientes espectaculares. Pero hay también bonitos antros más pequeños con música en vivo de muy buena calidad, como la discoteca Sugar Factory o el exclusivo club The Mansion, los dos en los alrededores de Leidseplein.


SEXO, DROGA Y…

En las guías serias de Amsterdam, suele recomendarse a los turistas no reducir el atractivo de la ciudad a la trivial mercantilización de su libertad sexual y a la posibilidad de consumir drogas blandas. Claro que nosotros apoyamos este asunto. Pero, así como no nos gusta lo vulgar, tampoco la hipocresía.

Desde 1815 la prostitución es legal en Holanda, mientras que los prostíbulos son legales desde octubre de 2000. Y la Zona Roja en De Wallen, entre la estación del tren y el barrio Nieuwmarkt, existe desde el siglo XIV como lugar de prostitución: Amsterdam era una gran ciudad comercial donde las prostitutas iluminadas por linternas rojas (cuya luz suaviza los rasgos y muestra los dientes muy blancos) lograban seducir con éxito a sus recurrentes marineros.

Hoy día, se trata de uno de los barrios históricos más bonitos de la ciudad, nada sórdido, ni tampoco peligroso. Puede incluso llegar a ser una buena oportunidad para poner a prueba la propia apertura mental frente a las mujeres casi desnudas que sonríen desde las vidrieras de las hermosas casas del siglo XVII y la escandalosa oferta de las sex-shops.


Pero además de la Zona Roja más famosa y concurrida (a menudo la única mencionada), existen otras dos, más pequeñas, donde la prostitución está permitida, una entre la estación y el canal Singel y la otra en el barrio De Pijp.


Por último: ya sea que uno quiera o no fumar marihuana, visitar un coffeeshop es una actividad imprescindible en un viaje a Amsterdam. Vale la pena elegir uno de los menos turísticos, como el Kandinsky, cerca de Spuistraat, donde nadie se sorprenderá si pide simplemente un café o un capuchino para observar con calma la verdadera esencia de estos lugares y la ciudad que los hizo posibles.

Esta entrada fue publicada en General y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s